Trabajadores de la municipalidad de córdoba sufren tensión constante por la desconfianza de la población cordobesa. Se dice que hay una saturación de los puestos de trabajo, donde la política prima sobre la efectividad del estado.
Sabemos que el empleado público goza de estabilidad en el empleo, lo que significa que solo pueden ser despedidos con justa causa, cosa muy diferente a lo que ocurre en el sector privado que mediante una indemnización previa y justa laboral se le permite al empleador a provocar el distracto del vinculo de trabajo sin expresión de causa.
Un intendente ya dijo que una solución sería impedir nuevos cargos y prohibir la entrada de nuevos empleados contratados a la municipalidad de córdoba, intentado una jubilación anticipada mediante un crédito financiado con un interés razonable.
Lo cierto y la realidad de córdoba hoy en día es que la tarea de la institución no es efectiva ni tiene el mejor trato con los ciudadanos, faltando al deber de trato de cortesía que un empleado público debe tener.